domingo, 5 de marzo de 2017

Las normas

Hace unos meses, un maquinista decidió que su jornada laboral había terminado y se bajó del tren dejando a los pasajeros tirados en una estación. Fueron muchas las voces (bueno, voces no, reacciones en las redes sociales) que criticaron la actitud del maquinista.
Ahora, la propia Renfe admite que el trabajador obró bien.
Yo quiero aplaudir al maquinista. Estoy seguro de que le presionaron para que no bajase del tren. Como presionaron a los empleados de banca que debían vender preferentes.

viernes, 17 de febrero de 2017

Ya venías escandalizado de casa.

Anda el patio alborotado con la sentencia que ha condenado a Iñaki Undargarín a 6 años de cárcel y a su esposa a pagar 228.000€. También han condenado a Diego Torres y a su mujer, pero éstos le importan un pito a la opinión pública.
Casi todos los que se manifiestan se quejan de la benevolencia del juez. La verdad es que nuestros vecinos franceses pusieron el listón muy alto hace poco más de dos siglos, y ahora es muy difícil contentar a la gente.
¿Son muchos, seis años de cárcel por robar? No tengo ni idea. Un conductor borracho mató a un pasajero y solo lo condenaron a dos años. A mí me parece más grave matar. Pero si lees que un joven fue condenado también a seis años por pagar 80€ con una tarjeta falsa, piensas que al exbalonmanista le ha salido muy barato el pufo.
Y lo de la infanta es más complicado todavía. ¿Está bien que tu marido se lo lleve crudo y tu mires para otro lado? Pues, no, no está nada bien. ¿Es delito? Eso ya no lo sé. Por el nombre de la figura delictiva, "colaborador necesario", deduzco que puedes ser condenado si el delincuente no podía cometer el delito sin tu ayuda. Pero tiene toda la pinta de que el infante consorte podría haber estafado perfectamente con o sin la firma de su señora esposa.
Si yo hubiese cometido delitos semejantes (por inferior cuantía, naturalmente, que uno da para lo que da), probablemente me hubiese llevado una condena mayor. También es cierto que no hubiese podido gastar tanto en abogados. O sea, que a lo mejor la culpa no sería tanto del juez, como de la habilidad de los leguleyos.
A mí, la sentencia me parece benévola, pero no escandalosa. ¿Y a ti? ¿Qué condena te hubiese parecido justa?

martes, 7 de febrero de 2017

La solución.

Tengo la solución para frenar el independentismo catalán: traer a Barcelona las instituciones que abandonen Londres por el Brexit.
Ya sé que no cambiarían de opinión todos los independentistas. Por ejemplo, los de la CUP se enfadarían aún más por traerles a casa muestras del capitalismo más salvaje.
Los patriotas de verdad tampoco cambiarían de opinión: la patria está por encima del bienestar personal.
Algunos ingenuos de los que se han creído que Cataluña continuará en la Unión Europea de manera automática aunque se independice de España, tampoco renunciarían a la independencia.
Pero, bueno, si desciende el número de independentistas un 15 o 20%, ya está el tema aparcado durante tres o cuatro legislaturas. Y esto estaría chupado si a cambio conseguimos una ciudad bussines friendly.
Ya solo me falta convencer a Guindos de que, en caso de traer instituciones a España, las instale en Barcelona y no en Madrid. No debe de ser tan difícil.

miércoles, 1 de febrero de 2017

Con más descaro todavía,

Andaba el personal mosqueado, y con razón, por la facilidad con la que ex ministros y ex presidentes se incorporaban a grandes cargos de grandes empresas eléctricas con grandes al cuadrado salarios.
No parecía muy decente que personas que debían gobernar el mercado eléctrico acabaran incorporándose a uno de sus actores: el más fuerte. Pero, bueno, siempre quedaba el argumento de que es normal que las empresas eléctricas contraten a gente que conoce el mercado eléctrico.
Red Eléctrica Española ha decidido que eso de dar explicaciones a las puertas giratorias es de pelanas. Han fichado a Fernández de Mesa, cuya experiencia en el sector eléctrico se reduce a dirigir, mal, la Guardia Civil.

sábado, 28 de enero de 2017

Santi Vidal ha visto al rey desnudo.

Santi Vidal ha dicho que el rey está desnudo. En sus, ahora famosas, conferencias, ha dicho  que la Generalitat está delinquiendo,  Y no se trata de poner unas urnas, el delito que denuncia es un delito de verdad, de los que conllevan cárcel. Un delito tan evidente que los cargos oficiales no han tenido más remedio que decir que no lo han hecho, y los portavoces extraoficiales recurrir al "pues ellos más".
El palo para los líderes independentistas, que han repetido hasta la saciedad que todos los pasos que den hasta la independencia serán legales, ha sido morrocotudo. Necesitan proclamar la escrupulosa legalidad del proceso para convencer a las gentes de orden, ésas que votaban CiU, de que todo se hará como Dios manda.
Pero no es verdad. En algún momento tendrán que cometer una ilegalidad. En el mejor de los casos para los secesionistas, un día proclamarán la independencia contraviniendo claramente la constitución, el gobierno de España preferirá mirar para otro lado, como pasó con el Sahara, y la legalidad pasará a ser otra.
En el mejor de los casos para los unionistas, la legislatura acabará sin que JxSí se haya atrevido a dar ese paso y la nueva composición de la cámara aplazará el proceso, como mínimo, cuatro año más.
Y en el peor caso para todos, la Generalitat proclamará la independencia cuando el Gobierno de Madrid todavía se vea suficientemente fuerte para combatir el delito con el "monopolio de la violencia".


viernes, 27 de enero de 2017

El ataque de la tercera edad.

Cuando cumplí 50 años, no me deje amilanar por cifra tan redonda. Cumplí medio siglo participando en una maratón. Correr 42195 metros, aunque los acabes a rastras, exorciza la pérdida de la juventud.
Hasta hoy.
Venía del mercado bajo la lluvia. Cargado de bolsas, porque el carrito es para viejos. Sostenía como podía el paraguas. Calzaba unas Converse, porque ponerte zapatos de veinteañero te permite contactar con la madre tierra a través de un símbolo de juventud. Y eso se tiene que notar de algún modo. Y entonces ha llegado la catástrofe.
La suela de las malditas Converse han decidido no adherirse al suelo. Me he pegado un costalazo de campeonato. Con las manos ocupadas, no he podido parar el golpe. La rabadilla ha llegado al suelo antes que la nuca. Y la nuca antes que los tobillos. Algún sismógrafo de última generación tiene que haber percibido el impacto. 180 centímetros de hombre extendidos por el suelo, El agua circulando bajo la rabadilla y empapándola.
Y ha llegado lo peor.
Por la calzaba circulaba un autobús urbano.
Y se ha parado provocando un pequeño atasco.
Y del autobús ha bajado una chica a ayudarme.
Y detrás de la chica el conductor.
Era de noche y no he podido ver las caras de los que miraban con pena al pobre señor mayor caído en el suelo. Pero seguro que tenían cara de pena.
Mi orgullo me ha dicho: levántate antes de que lleguen. Y me he levantado. He recogido las bolsas y el paraguas, he sonreído a los que se disponían a ayudarme y me he despedido de ellos.
- Gracias. Estoy bien. No me ha pasado nada.


miércoles, 25 de enero de 2017

Un drama reciente

Hace unos días escuchaba por la radio a alguien que hablaba de la tragedia de perder a un hijo. Decía algo así como que era un drama tan antinatural que ni siquiera tenemos una palabra semejante a "orfandad" para designarlo. No es cierto. Si no tenemos una palabra para designarlo es porque es un drama reciente, una situación natural hasta hace poco tiempo. No tengo las cifras exactas, pero los que nacimos entre los 50 y los 60 en el mundo occidental, debemos de ser la primera generación que al nacer tenía más de un 50% de probabilidades de sobrevivir a sus padres.